martes, 22 de enero de 2019



Es un asunto realmente delicado el empezar a hablar un idioma que no aparece en el diccionario. 
Es tan peligroso empezar a llamar las cosas como queremos, como nos gusta y como nos conviene para lograr nuestros fines egoistas, en lugar de reconocer y aceptar que las cosas ya tienen un nombre, (aunque sí haya espacio para cosas nuevas). 
El egoismo es el virus que carcome el cerebro y altera la capacidad de ver las cosas como son.  Incapacita al ser humano para reconocer errores, hacer justicia y ayudar al prójimo. Crea una fortaleza alrededor del temor de verse afectado por los fantasmas de la inseguridad.  Se ve obligado a crear un castillo de piedra que le asegure la permanencia de sus logros egoistas, y anule todo riesgo de pérdida, no importando a quién haya que marginar ni sobre quién haya que pasar para poder construir el fuerte.  ¿Cómo podemos hacer la paz con un egoísta? ¿Cómo podemos dialogar con él, cuando lo único que entiende es su propio concepto de seguridad?  Trato de hacerle ver la realidad, y me encuentro con una sopa de palabras:  Le hablo de su miedo, y me dice que es prudencia.  Le hablo de su avaricia y me dice que es sabiduría. Le hablo de su obstinación y me dice que es determinación. Le hablo de su insensibilidad y me dice que es firmeza. Le hablo de su falta de realismo y me dice que es fe.
En mi diccionario hay espacio para el concepto: “amor propio”.  Mi vecino tiene tantos derechos como yo, y mi única responsabilidad es darle tanto como puedo y quiero, respetando mis propias necesidades. Y la suya es igual. Pero cuando uno de ambos sólo tiene espacio para verse a sí mismo, estamos ante un caso de egoismo.
Habrá algunos como la Madre Teresa o Francisco de Asís, que hayan dejado su vida entera para dedicar su tiempo, sus fuerzas y su amor a personas mucho más necesitadas que ellas mismas, escogiendo una vida de abnegación, carente de placeres y comodidades, … voluntariamente, por amor.  Y habrá otros, gente común y corriente, que han obtenido sus posesiones a través de trabajo arduo y honesto, que tienen todo el derecho (amor propio) y la responsabilidad de cuidar y administrar todo lo que tienen. Uno podrá dar diezmos en la iglesia, el otro ofrendas o donaciones a un orfanato, a un hospital, a alguna organización benéfica o a un asilo de ancianos. Otro dará limosnas. Otro dará fiestas para compartir sus alegrías con amigos y conocidos. Otro prestará sus servicios a precios bajos para ayudar a los necesitados. Otro dará ayuda gratuita a gente de pocos recursos. Otro será una persona agradecida, que bendice el cielo y a cada uno que se cruza en su camino por tanta bondad de Dios. Otro será amigo, que está allí en cualquier necesidad; se puede contar con su carro, con su consejo, con su presencia, con su ayuda material, …
“Amor propio” es cuidar de mí mismo.  Es no dañarme ni por negligencia ni por exceso de piedad al vecino. Es considerar mi necesidad, satisfaciéndola; y mi capacidad, no excediéndome; y tomar mis decisiones con esa conciencia. 
El egoista sólo tiene una conciencia: la de la responsabilidad que tienen todos los que lo rodean en cuanto a él.  Es un contenedor que jamás dice: “Ya me llené.” Es alguien que sólo tiene derechos y ninguna responsabilidad, razón para nunca agradecer nada de lo que se hace por él, pues es el deber de aquéllos a su alrededor. Es una persona con una lista interminable de necesidades que deben ser satisfechas por los que le rodean, pues es su derecho demandarlo.  El egoista es una persona muy difícil de soportar. Cuando está satisfecha es arrogante e hiriente. Cuando está insatisfecha es irritable, violenta y peligrosa.  El egoista sólo cumple con otros con el fin de lograr sus intereses personales, y es impredecible de no lograr lo que quería.  Sólo personas muy llenas de amor tienen la capacidad de manejarlos, dándoles suficiente para que algún día entiendan que una semilla de amor fue sembrada en ellos, y sabiendo cuándo detenerse para impedir que éstos los devoren. 
Entre tanto temor debido a las enfermedades, rumores, desastres naturales, etc. debemos cuidarnos de lo que no se teme: de ese virus que no es detectado por el microscopio, y cuyas consecuencias ningún doctor va a ser capaz de prever en una tomografía: el egoísmo. 
El antídoto para el egoismo, así como la vacuna, es el amor: ser afectuoso, alegre, agradecido, dadivoso, maestro, fiel, humilde, honesto, íntegro, paciente, perdonador, presente, servicial.
¡Qué el amor abunde y sobreabunde entre nosotros, para evitar el egoismo y contrarrestar con fuerza el daño que causa!                            


                                       "El egoista es incapaz de amar a los demás,                                                                                                pero también es incapaz de amarse a sí mismo."      
                                                                           Erich Fromm

                      “El matrimonio, creo, siempre debe ser un poco duro, nuevo y extraño.                                           Debe consistir en romper la propia caparazón                                                                                                                            para entrar en otro mundo;  
                                                    un mundo más grande.”                                          

                                                                        Anne Morrow Lindbergh

"El amor no busca las faltas, busca las virtudes."
                                                                                                            Ami C.B.

"El corazón alcanza su más alta felicidad
cuando palpita por otros."
                                                                             Seasons of the Heart


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Amor propio

El te engañó, te fue infiel, te lastimó,                                                
¿por qué lo lloras?

Ella te usó, te mintió, te dejó,

¿por qué la añoras?



Es bello, bueno y necesario amar,

pero no es bueno dejarse cegar.

El amor es un canal para recibir y dar,

y uno debe saber tomar su lugar.



Si te han usado,

si te han engañado,

no te culpes y no lo ignores.



Haz la paz con tu corazón

y encuentra de nuevo en el amor una razón

para seguir viviendo,

para seguir sonriendo,

para seguir creyendo.
     
La vida otras oportunidades te dará

y consigo nuevas alegrías traerá,

pero al dolor del pasado la puerta debes cerrar,

la infidelidad del amado perdonar y olvidar,

y a Dios tu causa encomendar.



Entonces libre serás

para continuar

y nuevas cosas bellas

dentro de ti y a tu alrededor encontrar,

y disfrutar realmente ¡la alegría de amar!




Canciones:

Kenny Rogers:  "You decorated my Life"
José José:  "Amar y querer"
Julio Iglesias:  "Me olvidé de vivir";  "Hey"
Sergio Mendez:  "Never gonna let you go"
Charlie Rich:  "The most beautiful girl in the world"
G. Michael:  "Careless whispers"
Roxette:  "It must have been love"
DeBarge:  "The heart is not so smart"
Mike & the Mechanics: "All I need is a miralce"
Pepe Aguilar: "Por unas monedas"
E. Humperdinck: "Release me"
Wilson Phillips: "Release me"